CÁNCER INFANTIL

“Actualmente tenemos pocos fondos para investigar el cáncer infantil. Queremos encontrar soluciones para el neuroblastoma”  Dra. Rosa Noguera
Dra. Rosa Noguera
Coordinadora de proyecto

Terapias oncológicas personalizadas y menos agresivas para los niños

El neuroblastoma y el Sarcoma de Ewing son los principales tumores estudiados por el equipo de la Dra. Noguera. Los primeros proceden de células del sistema nervioso periférico y son el tipo de tumor más frecuente hasta los cinco años. El segundo es un tipo de sarcoma óseo o de los tejidos blandos que afecta fundamentalmente a niños y jóvenes y que aparece hasta los 12-14 años.

El grupo coordinado por Rosa Noguera forma parte del CIBERONC (Red Nacional de Centros de Excelencia del Cáncer) dentro del Grupo de Tumores de Baja Prevalencia en el que se estudian, además de los pediátricos, otros tipos de cáncer de baja frecuencia como los del sistema nervioso o algunos ginecológicos. El equipo de la Dra. Noguera también analiza genética y morfológicamente muestras de otros tumores infantiles, muy raros, recibidas de centros de investigación y hospitales de toda España. “Trabajar en red con el CIBERONC nos permite establecer sinergias con estudios de tumores en adultos para intentar aplicar nuestras investigaciones del espacio intercelular”, explica.

La doctora añade los motivos por los que la investigación traslacional es imprescindible para tratar el cáncer infantil. “Debido a su baja incidencia, todos los tumores pediátricos son considerados enfermedades raras, lo que dificulta todavía más su investigación. Los tumores infantiles son complejos y los niños no son adultos pequeños. Su organismo y sus formas de respuesta son completamente distintas.  Por eso en este campo es tan importante la investigación traslacional, sobre todo a través de grandes grupos nacionales e internacionales”.

Los tumores infantiles como el neuroblastoma están asociados al desarrollo. Como todos los tipos de cáncer, tienen una base genética pero como causa de su aparición y desarrollo no están únicamente las mutaciones; también intervienen factores como el microambiente tumoral, la matriz extracelular, las células de respuesta inmune, el metabolismo o las propiedades mecánicas de las células.

Rosa Noguera cree que la investigación ha evolucionado mucho en los últimos años y que la colaboración es básica para seguir avanzando. “A nivel genómico contamos  con herramientas de alta precisión y resolución que nos permiten diseñar de forma rápida y dirigida los genes que queremos investigar. Y por supuesto, otros grupos y otros investigadores realizan trabajos muy interesantes que nos ayudan a nutrirnos en áreas como la inmunoncología o las terapias con virus y células madre”

A nivel médico, las cifras sobre el cáncer infantil parecen esperanzadoras. Sin embargo, aunque algunos de ellos tienen una supervivencia del 95%, existen otros, considerados de alto riesgo, en los que apenas es del 60%. La conciencia de las familias y padres juega aquí un papel determinante. “Una de las grandes ventajas de nuestro país es que los padres están mentalizados y llevan a sus hijos al pediatra. Por eso, pese a no existir una clínica específica, los tumores infantiles suelen detectarse pronto y esto es clave para tratarlos”.

Aun así, queda un largo camino por delante para conseguir concienciar a la sociedad. “Quizá en investigación no hemos llegado a transmitir nuestro mensaje tan bien como se ha hecho en otras áreas de la medicina como la donación de órganos, de la que estamos mucho más concienciados. Por eso debemos ser incidentes y crear campañas para visibilizar a los investigadores y humanizar a los pacientes”.